PREPARARNOS PARA UNA VIDA CENTENARIA

Tenani
julio 31, 2020

Vivir 100 años o más será algo habitual para muchos de los niños nacidos en este siglo. Esta creciente longevidad traerá nuevas necesidades y circunstancias para las que debemos estar preparados. Los sistemas públicos tendrán que introducir medidas que atiendan las demandas de una sociedad tan longeva, pero a título personal también seremos responsables de planificar una vida centenaria desde edades más tempranas.

El aumento de la longevidad es una excelente noticia para la humanidad, pero nos sitúa ante un escenario lleno de incertidumbre. Dentro de unas décadas, vivir más de 100 años dejará de ser excepcional. En España, según las proyecciones de Eurostat, la población de más de 100 años pasará de las 14.567 personas actuales a 69.630 en 2050 y a 202.495 en el año 2100. Al mismo tiempo, dentro de esta franja de población, los supercentenarios (110 años o más) irán ganando peso.

Estamos asistiendo a una transformación demográfica sin precedentes que plantean importantes desafíos a la sociedad.

Todo apunta a que habrá que trabajar más años porque llegará un momento en que, con una vida laboral media de 35 años como hay ahora en España, nuestro sistema no podrá pagar otros 35 años de pensión. El Banco de España sostiene que la edad efectiva de jubilación de los españoles, en torno a 64 años, es relativamente baja y probablemente sean necesarios nuevos ajustes. Algunos países de UE, como Italia, Portugal, Dinamarca y Finlandia, ya han dado el paso de vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida.

Aparte de permanecer más años en activo, tendremos que ser más previsores. Desde el comienzo de la vida laboral nos anticipamos a las necesidades económicas de la vejez con planes de ahorro e inversión. Una vez jubilados, las pensiones cubrirán una parte de nuestros gastos pero debemos ayudarnos con ahorro adicional o una parte de nuestro patrimonio. En otros países se han adelantado a esta situación con los denominados planes de empresa, que consiste en ir ahorrando cada mes una parte del sueldo en el fin de hacer una hucha. De una forma o otra, la sociedad española tendrá que acostumbrarse a complementar los ingresos de su pensión, algo que no será fácil de asumir porque la mayoría de los jubilados sobreviven solo con la pensión pública.

Otra opción para gestionar las necesidades de una vida longeva son los inmuebles en propiedad, de los que se pueden obtener liquidez llegado el momento de necesidad. España tiene un alto porcentaje de propietarios de viviendas (más del 77% de los habitantes viven en una casa propia y entre los mayores de 65 años este porcentaje supera el 90%).

Para lograr soluciones más eficientes en el ámbito inmobiliario, la catedrática de la Universidad de Barcelona, Mercedes Ayuso, propone ampliar la gama de productos para usar el patrimonio inmobiliario en la vejez: “No debemos pensar solo en soluciones hipotecarias, sino que debemos ampliar el espectro de posibilidades a aquellas que pueden llevar asociada, por ejemplo, la venta total o parcial de dicho patrimonio. A modo ilustrativo, los planes de inversión permiten vender la propiedad y seguir viviendo en esta, bien con un arrendamiento posterior, bien con una propiedad compartida.”

Se trataría de tener opciones más accesibles en caso de necesidad, pero a la vez, como propietarios, quizás debemos empezar a pensar en nuestros bienes como una solución para las necesidades en vida y no solo en dejarlos en herencia.

Además de resolver los aspectos financieros a futuro, los expertos recomiendan prever cómo queremos que nos cuiden o administren nuestros bienes. Es mas, deberíamos organizar lo que deseamos que hagan con nosotros al final de nuestra vida y después de nuestro fallecimiento.

Disponemos de instrumentos como testamento vital, la autotutela o los poderes preventivos para resolver con facilidad estos asuntos ante un notario, pero aún tienen una baja demanda porque son temas que intentamos evitar.

Fernando santos Urbaneja, fiscal delegado de Personas con Discapacidad y mayores en la Comunidad Autónoma de Andalucía, destaca que el poder preventivo es fundamental en la planificación de una vida larga: “El poder preventivo sería un instrumento de eficacia del mandato. Eso sí, que el apoderado sea una sola persona. He empezado a comprobar que se están apoderando varios apoderados. Esto es lo peor que se puede hacer”.

FUENTE: REVISTA ESCRITURA PÚBLICA

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