Viviendas colaborativas para personas mayores (cohousing)

Tenani
julio 21, 2020

El aumento de la esperanza de vida, una jubilación cada vez más activa y la decisión de no pasar la vejez en una residencia o con familiares, ha impulsado en los últimos años el número de viviendas colaborativas (cohousing) para mayores en España, donde casi cinco millones de personas de avanzada edad viven solas.

Actualmente hay 34 comunidades de viviendas colaborativas (cohousing) en funcionamiento según datos de Movicoma. Sin embargo, los grupos interesados son muchos más. Se trata de una solución habitacional que propone un modelo de vida en comunidad y que se ha convertido en una alternativa para muchas personas que quieren vivir esa etapa de la vida de manera diferente y tomar sus propias decisiones.

Según un estudio de Mayores UDP, un 41% de los mayores contempla el uso de viviendas colaborativas (cohousing) como una solución para la vejez, especialmente si el desarrollo fuese en su localidad. Motivos como el miedo a la soledad, la necesidad de recortar gastos o las ganas de compartir la vejez con iguales, son el origen de los proyectos colaborativos que hay en marcha en nuestro país.

¿Cuáles son las ventajas? Las ventajas de las viviendas colaborativas (cohousing) son numerosas. Se trata de un proyecto autopromovido, autogestionado y codiseñado, lo que implica que el usuario va a vivir en un espacio que realmente responde a sus necesidades y gustos. Además muchos de estos proyectos se desarrollan en suelos cedidos por Ayuntamientos, por lo que suele resultar una opción más asequible que una residencia. La cuota mensual puede ser hasta tres veces menor que en una residencia al uso según los expertos. Las personas cuentan con espacios privados, pero comparten muchos servicios que abaratan el coste de la vida (cocina, lavandería, enfermería, seguridad y todo aquello que la comunidad considere oportuno).

¿Cuáles son los inconvenientes? Al tratarse de una cooperativa, la toma de decisiones puede alargargarse más de la cuenta mientras los socios llegan a un acuerdo. Por otro lado se pierde de cierta privacidad al compartir espacios espacios comunes y resulta necesario desprenderse de muchos objetos personales, al tratarse de espacios privados más reducidos. Por último, participar en un proyecto de este tipo, requiere contar con ahorros o patrimonio del que desprenderse, ya que se trata de reformar un inmueble, o incluso comprar suelo y construir.

FUENTE: REVISTA ESCRITURA PÚBLICA

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *